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Antonio Rodríguez-Insausti
(Profesor universitario) Psicólogo e investigador paranormal

jueves, 26 de febrero de 2009

Los mártires cátaros y su regreso

En la Francia del medievo floreció una secta cristiana que creía en la reencarnación, así como en el dualismo entre lo espiritual y lo físico, entre el bien y el mal. Sus miembros eran conocidos como los albigenses, por la ciudad de Albi, o cátaros ("los purificados"), como preferían que se les llamase.
Los cátaros eran una molestia para la Iglesia Católica Romana, que les acusaba de herejes y de constituir un peligro para el poder eclesiástico. Tras largas luchas, los católicos conquistaron la fortaleza cátara de Montségur en el Pirineo francés. Los 210 cátaros capturados se negaron a renunciar a su fe y, en 1244, fueron quemados en la hoguera en Toulouse.
Para el psiquiatra inglés Arthur Guirsham, educado en Oxford, estos hechos no suponían nada en particular hasta que una joven que sufría terribles pesadillas acudió a él en 1962. Durante los siguientes cuatro años, la "Sra. Smith", como Guirdham la llamaba, le narró sus tormentos mentales, la mayoría centrados en supuestos recuerdos de su vida junto a los cátaros en el siglo XIII en Francia. Cuando era tan sólo una colegiala se inventó un amante cátaro llamado Roger, y en sus libros de texto solía escribir fragmentos de poemas provenzales que él le había recitado. Esta historia impresionó al psiquiatra, quien, investigando la historia de los cátaros, descubrió que los episodios narrados eran extraordinariamente exactos. La mujer afirmaba, por ejemplo, que los cátaros vestían de azul oscuro. Guirdham averiguó que los historiadores hablaban de trajes negros, pero consultando a un experto descubrió que tras nuevas investigaciones se había llegado a la conclusión de que, en efecto, eran de color azul oscuro.
Durante un tiempo, Guirdham llegó a creer que él mismo era la reencarnación del Roger de quien hablaba la "Sra. Smith", un tal Roger-Isam de Fanjeaux que murió en prisión en 1243. En su encarnación la "Sra. Smith" había acabado en la hoguera junto con los otros mártires cátaros.
Finalmente, Guirdham reunió a un grupo de ocho personas que al parecer recordaban haber sido cátaros en el pasado. Esta comunidad se vio afectada por lo que parecían ser hechos paranormales. Se dijo que les habían visitado espíritus de cátaros y, en el aniversario del holocausto cátaro, algunos de los componentes del grupo experimentaron dolor físico. Parece ser que una mujer incluso tenía la marca de enormes ampollas.
Guirdham, a quien se acusó de ser poco científico y nada cooperativo a la hora de permitir que otros investigadores verificaran la historia, mantuvo, sin embargo, que él y los otros miembros habían experimentado reencarnaciones en grupo. Escribió tres libros sobre el caso, que aún continúa siendo uno de los más enigmáticos para los estudiosos de la reencarnación.

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