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Antonio Rodríguez-Insausti
(Profesor universitario) Psicólogo e investigador paranormal

miércoles, 25 de enero de 2012

Y después de morir, al cielo o al infierno (desde tiempos inmemoriales)

Los opuestos conceptos de Infierno y Cielo han subyugado al hombre desde los más remotos tiempos. Todas las culturas comparten la expectativa de una felicidad y paz eternas para aquellos que han llevado una vida recta, e igualmente asignan perpetuos sufrimientos para los obradores de la maldad.
En la actualidad las descripciones clásicas del infierno y del cielo siguen cayendo en el tópico de siempre y prácticamente todo el mundo interpreta el conocido convencionalismo de niños alados, arpas y aureolas, etc... para el Cielo, así como la imagen de un infierno subterráneo y ardiente.
La creencia en la vida del más allá, pues, es un hecho universal, aunque nadie, evidentemente, conoce con exactitud lo que ello comporta. Así, con frecuencia, lo que el hombre imagina más allá del sepulcro está simplemente relacionado con sus deseos terrenales. Los pueblos del desierto esperan deliciosas fuentes; los guerreros vikingos, deseaban la compañía de sus héroes, etcétera.
La palabra 'paraíso' es de origen persa, pasando después a los griegos. Literalmente significa “tierra de los bienaventurados”. Designaba los jardines de palacio de los reyes persas, encerrados tras muros, y fue usada más tarde para aludir al Paraíso Terrenal o Jardín del Edén. Finalmente, los escritores del Nuevo Testamento lo aplicaron al Cielo, morada eterna de los cristianos bienaventurados. En casi todas las religiones y mitologías se halla situado en algún lugar del firmamento. Así, la religión védica del Indostán lo entendía como un reino de luz situado en los confines del cielo. Este Paraíso ofrecía la plena satisfacción de los deleites terrenos, “con música, cumplimiento de los deseos sexuales y ausencia de dolores y preocupaciones”.
El hinduismo tiene también su Paraíso por encima de las nubes, mientras el budismo muestra en el suyo diversos grados y lo sitúa en un cielo vago y no astronómico, más allá de la atmósfera. El cristianismo se inspiró abundantemente en las religiones hebrea y griega. Del judaísmo procede esa región del cielo donde habitan Dios y sus ángeles. Del helenismo tomó la idea del viaje espiritual. La idea de los siete cielos -siendo el séptimo y último la máxima felicidad- también es griega. El Elíseo era la morada de los bienaventurados en la mitología de los griegos. De ahí proceden los Campos Elíseos de los poetas que Homero coloca en el “confín del mundo”. Otros griegos eran más precisos y los situaban hacia el Atlántico, en una “fértil tierra que tres veces al año producía frutos dulces como la miel”.
La imagen escandinava del Valhalla, versión vikinga del Cielo, era menos placentera y así lo expresa Wagner en sus grandiosas óperas. En la mitología nórdica, el Valhalla era la mansión de los muertos. Se decía que el imponente palacio de Asgard tenía 450 puertas, tan enormes que podían entrar por cada una un frente de ochocientos guerreros muertos en combate. En su interior el dios Odín celebraba festines con los héroes que las Valkirias, sus servidoras, conducían al Valhalla. Estas cabalgaban radiantes en medio de las batallas y seleccionaban entre los muertos aquellos guerreros dignos de cenar con Odín. Pero la paz de los valientes era exigua, pues cuando los muertos llegaban al Valhalla debían reanudar diariamente la lucha. Cuantos caían en la lid eran resucitados para el banquete de la noche, con el dios de las batallas.
Miles de años antes de Cristo, la antigua filosofía china desarrolló una armoniosa concepción del orden natural. Existían muchos cielos diferentes a donde se dirigían los muertos para gozar en amable compañía. Los más importantes eran las Islas de los Bienaventurados, en los mares orientales, y el Paraíso de Occidente, situado donde se alzan las montañas del Turquestán. El universo se componía de dos elementos relativos, el Yang y el Yin. El Yang era lo positivo o masculino, y estaba representado por el calor, la actividad, la dureza, la claridad, la creación y la estabilidad. El Yin era lo negativo o femenino, y estaba representado por la humedad, el frío, lo pasivo, lo blando, lo misterioso, lo confuso y lo variable. La eterna cópula de ambos principios dio origen al Cielo y a la Tierra; en aquel predominaba Yang y en esta Yin. Mientras el dualismo de las demás filosofías -lo bueno y lo malo- se halla en eterno conflicto, el Yang y el Yin están invariablemente de acuerdo.
El taoísmo constituye el fundamento de la filosofía china. Es una "senda" o un "camino" y en la comprensión del Tao está el auténtico sentido de la vida. La unidad del Cielo y de la Tierra solamente es posible cuando el Tao sigue su curso natural. En un principio el taoísmo parecía pulsar resortes ocultos y mágicos y transportaba a las mentes a una tierra de ensueño.
La más joven de las grandes religiones, es también la más sencilla: adora al único y supremo Dios, y le invoca con el nombre de Alá. La palabra 'islam' significa "sumisión" a la voluntad de Dios. La palabra 'muslim' o musulmán significa "el que se somete". La religión islámica afirma que Dios es Alá y Mahoma el profeta por quien Alá se ha comunicado. Mahoma redactó los primeros capítulos del Corán, la "Biblia islámica", aunque no se sabe si el libro quedó terminado en vida del profeta. El Corán describe con vivos colores las delicias del Cielo. Ofrece jardines, fuentes, vino y hermosas vírgenes. Aquellos que son admitidos en él pueden beber el vino que les estuvo prohibido en la Tierra y mofarse incluso de los sufrimientos de los no creyentes.
Los budistas se apartan de la general creencia en el Paraíso. Ellos, y todos los seres vivos, están sujetos a innumerables ciclos de nacimiento, muerte y resurrección. El budismo, religión de los discípulos de Gautama Buddha, se esparció por el norte de la India en el siglo VI a. de J. C. y pretende enseñar al hombre la forma de librarse del sufrimiento de la vida. Solamente cuando el hombre se sobrepone a las ansias y deseos materiales puede alcanzar el Nirvana, estado en que se alcanza la paz absoluta. Sin embargo, en la China primitiva, en el Japón y en el Tíbet, existía una rama del budismo que creía en el "Gran Paraíso Occidental". Un antiguo texto que ha llegado hasta nosotros lo describe como "un lugar inundado de luz y brillantes joyas de valor incalculable... Buda se sienta en su trono de flor de loto, como sobre una montaña de oro, en medio de todas las excelencias y rodeado de sus santos".
El Infierno responde a diversas concepciones según las culturas, pero el judaísmo y el cristianismo lo presentan como terrible medio disuasorio para el pecador impenitente. Supone la amenaza de condena eterna, especialmente entre llamas, y se han descrito con viveza sus castigos como medio saludable contra la inmoralidad, el crimen y en definitiva para la salvación del cristiano. Los primeros cristianos aceptaron desde el principio la realidad del Infierno y en especial la existencia del tormento del fuego. Ello explica la difusión de las enseñanzas. El Apocalipsis de Pedro en el siglo II, que dice así: "Algunos condenados estaban colgados de la lengua: eran aquellos que habían blasfemado contra la justicia, y tenían bajo sus pies un fuego cuyas llamas les atormentaban... Y en otro lugar había piedras más afiladas que espadas, calentadas como ascuas de fuego, sobre las que hombres y mujeres cubiertos de harapos eran arrastrados con gran tormento... Junto a ellos había unas muchachas sin más vestido que las sombras, las cuales eran cruelmente castigadas y sus carnes desgarradas en pedazos. Son aquellas jóvenes que no supieron conservar su virginidad hasta el momento de ser otorgadas en matrimonio". Homero escribió con pesimismo una espantosa oscuridad a la que todos o casi todos los muertos debían ir. Era la morada del Hades, el dios de la muerte, que gobernaba, tal como se describe en La Ilíada, "odiosas estancias de podredumbre que llenan de horror a los propios dioses". Los griegos sentían tal horror de la muerte que incluso procuraban no nombrarla.
La Estigia, una laguna o río de la Arcadía, se convirtió en el río principal de ultratumba. Los muertos la cruzaban en la harca de Caronte, que cobraba por el pasaje una moneda, depositada por los parientes en la boca o en la mano del difunto. La descripción del Islam no es menos tenebrosa: el Infierno estaba "cubierto de fuego, barrido por vientos pestilentes e inundado de agua hirviendo".

martes, 30 de agosto de 2011

Gnosticismo

Movimiento que no se suele definir con rigor, y que no equivale, en ningún caso, a una religión o culto. El término gnosticismo se aplica a diversas sectas que surgieron durante los años de formación del cristianismo y se dedicaban a buscar conocimientos espirituales ocultos, por cuanto pretendían que el hombre podía salvarse gracias a ellos sin necesidad de lograrlo a través de la fe o la conducta.
Las sectas diferían mucho unas de otras por su forma de contemplar la verdad esotérica, y algunas hacían hincapié en técnicas prácticas como la astrología mientras que otras se centraban en las doctrinas secretas de Jesús. Todas estas sectas parecen haber recibido influencias del zoroastrismo, ya que propugnaban el dualismo de la materia y el espíritu, de forma que la materia era lo negativo y el espíritu lo positivo.
El cristianismo ortodoxo rechazó con firmeza las doctrinas gnósticas por considerarlas heréticas. El incendio de la gran biblioteca de Alejandría fue un intento deliberado de destruir las pruebas de la existencia de religiones opuestas a la fe ortodoxa del mundo occidental. Con todo, el movimiento del gnosticismo no perdió jamás su influjo y sobrevivió de un modo especial en el cabalismo. Los malogrados cátaros se inspiraron fundamentalmente en los antiguos gnósticos, y el gnosticismo resurgió en el siglo XV, cuando se redescubrieron y tradujeron los primitivos textos herméticos. Sobrevivió también en sociedades secretas como la de los rosacruces y los francmasones.

jueves, 5 de mayo de 2011

Investigación psíquica

Aunque la investigación de los fenómenos parapsíquicos tiene siglos de antigüedad, su estudio sistemático, científicamente estructurado, se remonta en realidad a la fundación de la británica Society for Psychical Research en 1882. Poco después tuvo lugar la creación de una sociedad norteamericana basada en idénticas declaraciones de principios.
En la época fundacional de ambas sociedades el movimiento espiritista se hallaba en pleno auge, y tal vez por eso las primeras investigaciones se centraron casi exclusivamente en los fenómenos mediúmnicos y la observación de sesiones espiritistas. Con la decadencia del interés público hacia el espiritismo después de la Primera Guerra Mundial (ya que los médium fracasaron, en su inmensa mayoría, por lo que se refiere a la previsión de aquellas hostilidades, habiendo asegurado muchos a sus clientes que todo iba a ser miel sobre hojuelas, pese a las evidentes amenazas de la situación política), la investigación psíquica empezó a ampliar gradualmente su campo de interés.
A finales de los años treinta, en la universidad Duke de Carolina del Norte un tal doctor J. B. Rhine aportó una nueva dimensión a este tipo de estudios, con el desarrollo de métodos que permitían aplicar el análisis estadístico a las facultades parapsíquicas como la telepatía, la precognición o la psicocinesis. El planteamiento estadístico dominó las investigaciones profesionales durante los dos o tres decenios siguientes, y dicha situación perdura en la actualidad, aunque en extensión mucho menor. (En esto me refiero solamente a la situación occidental. -Por ejemplo, en la extinta Unión Soviética, donde el interés científico hacia lo parapsíquico sobrevivió incluso a la era estalinista, la investigación cualitativa siempre tuvo prioridad sobre los análisis estadísticos o la producción de fenómenos bajo condiciones de laboratorio. En consecuencia, durante los años sesenta y setenta llegó a ser del dominio público que los soviéticos iban a la cabeza del mundo en su comprensión de fenómenos tan extraordinarios como la visión dermoóptica (es decir, la facultad de ver sin utilizar los ojos), las energías bioplásmicas y las facultades psi, desde la telepatía hasta la profecía. Inspirados por el cambio de paradigma que supone la Nueva Era, los científicos occidentales empezaron a reducir su desventaja.-)
Precognición. La capacidad de obtener, por medios extrasensoriales, información acerca de hechos futuros. Su realidad se halla actualmente bien establecida gracias a pruebas que utilizan una variante de los famosos experimentos del doctor J. B. Rhine sobre telepatía mediante las cartas zener. A diferencia de estas pruebas, sin embargo, en las que se solicita al sujeto que adivine la carta que está viendo un “emisor telepático”, para la precognición se efectúa un análisis estadístico de las predicciones formuladas con anticipación de una o dos cartas en una sucesión que va descubriéndose.
Psi. Palabra comodín utilizada por los parapsicólogos para englobar los fenómenos paranormales, como por ejemplo la percepción extrasensorial (ESP).
Psicocinesis. La facultad de ejercer influencia sobre la materia física por medio de la concentración mental. Experimentos psicocinéticos muy espectaculares y en contextos de grupo se lograron en Gran Bretaña gracias a Kenneth Bacheldor y sus seguidores. En la Unión Soviética se prestó más interés a las manifestaciones individuales del fenómeno. Se dice que la médium psicocinética más famosa de Rusia, Melya Mijáilova, logró que el bocadillo de un periodista resbalase a través de toda la mesa y cayese al suelo. Las pruebas realizadas con ayuda de la fotografía Kirlian sugieren que la señora Mijáilova producía estos fenómenos mediante una pulsación rítmica de su campo personal de energía.
El caso Mijáilova (como ejemplo). Muchas veces nos preguntamos, a lo largo de nuestra vida, qué extraño fenómeno ocasiona que ciertas personas cuenten con poderes asombrosos. Aunque suene extraño, en ocasiones un simple golpe en la cabeza es lo que despierta ese lugar inexplorado de nuestro cerebro que se encuentra dormido, entregándonos poderes increíbles.
Durante la II Guerra Mundial, una joven de catorce años llamada Melya Mijáilova luchaba en el frente ruso, en las filas del Ejército Rojo, cuando durante una batalla fue herida por un casco de metralla. Pasó largo tiempo en el hospital, y tras abandonarlo observó que cuando se ponía nerviosa o se enojaba se movían las tazas y los vasos de su sitio y terminaban por caer al suelo. Sucedía de igual manera con otros objetos livianos, además de que se abrían las puertas o se encendían y apagaban las luces sin que nadie tocase el interruptor. La joven era inteligente y se dio cuenta de que era ella la causante involuntaria de aquellos fenómenos. Aprendió entonces a dominarlos y pensó que sería conveniente informar de sus facultades a los científicos. Uno de los primeros en estudiarla fue un biólogo de la universidad de Moscú, que puso ante ella unos fósforos y la invitó a moverlos y a tirarlos de la mesa sin tocarlos. Mijáilova no tuvo dificultad en realizar la experiencia, que repitió cuando el científico colocó encima una tapa de plástico. El neurofisiólogo Genady Sergeyev, del Instituto Utomski de Leningrado, hizo unas pruebas por medio de un electroencefalógrafo y un cardiógrafo y descubrió algo muy interesante. En torno al cuerpo de la joven se creaba un poderosísimo campo magnético, mientras el voltaje generado en la parte inferior de la cabeza era cincuenta veces mayor que el que existe en las personas normales. Al terminar la experiencia, Sergeyev observó en el electrocardiograma una acción irregular del corazón, mientras el pulso subía a 240 latidos por minuto y el azúcar de la sangre aumentaba también, además de sufrir ciertas alteraciones semejantes a las que se observan en un individuo sometido a una intensa presión nerviosa. En el curso de la prueba, que duró una media hora, Mijáilova perdió un kilo y sintió dolores en el cuerpo durante el resto de la jornada. Por otra parte, el neurofisiólogo empleó un aparato preamplificador conectado al cardiógrafo. En el momento exacto de desarrollar la mujer su fuerza telekinética fue cuando apreció cambios radicales en las medidas eléctricas y magnéticas del cuerpo, al mismo tiempo que subía el pulso a cuatro veces lo normal. ¿Fue el fuerte golpe, con su consiguiente conmoción, recibido durante la guerra, el causante de sus poderes? Muchas personas reciben a diario golpes en la cabeza o en el cuerpo, que interesan directamente al cerebro o al sistema nervioso, y nada les sucede. No obstante, debe existir una zona precisa, que la ciencia ignora todavía cuál es, que al ser excitada por medios extraños, comienza a trabajar. Y esa zona debe estar dentro de esa parte del cerebro que no suele estar en actividad.
Habrá que seguir investigando…